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En visita corta a Tokyo

Una noche en La Boom, la Discoteca de Marco “Muleta” La Boom es la discoteca que nuestro querido amigo Marco Del Aguila o “Muleta” para los que lo conocen de mucho atrás (al centro en la foto). Está ubicada en la zona de mayor actividad nocturna de Fussa y conjuntamente con el Bar “Hang Out” conforman las puntas de lanza de su arremetida empresarial. Llegado a esas tierras a principios de los 90s, casado casi recién bajado del a vión con Naoko, dulce y super amable japonesa, Marco tuvo un acelerado proceso de adaptación al ritmo de vida de este lejano país y al idioma. Pero, sobre todo, a las escasas, pero existentes, ventanas de oportunidad para escapar de una vida interminable de asalariado y jornalero y ponerse en el camino de pequeño capitalista. Fussa, es una pequeña ciudad al oeste del centro de Tokyo-Japón, con no más de 70 m il habitantes y una densidad poblacional entre las más altas de país (6 mil habitantes por Km2 ) alberga una importante comunidad de extranjeros, mayorment...

Cincuenta Aniversario del Glorioso CNB de Puerto Maldonado

Mucho tiempo ha pasado desde el último año de Colegio. Mucho más ha pasado, sin embargo, desde que el mío fuera creado. Cincuenta años en realidad, el pasado 23 de abril. Hice la secundaria en el Colegio Nacional Guillermo Billinghurst (Puerto Maldonado-Madre de Dios), a mediados de los 80s. “El glorioso” era una institución respetable aún, y sus aulas, aunque, en su mayoría, ya desvencijadas por la falta de mantenimiento, nos acogían con calidez casi humana. Hacia principios de 1987 recién se había terminado de construir el pabellón cerca de una de las esquinas de la cancha de fútbol, frente al Hospital y las paredes del cerco de bloquetas a espaldas de los arcos aún tenían los agujeros, a manera de escalera, heredados para nuestras salidas a hurtadillas del colegio. Sí, por que más de una vez, sobre todo en quinto año, huimos por esos escalones para tomar unas cervezas en el pequeño bar del frente, regentado por unas señoritas guapas y muy amables y por cierto, reconocidas por e...

De viaje a Vietnam

Recientemente tuve la ocasión de salir por primera vez fuera del continente americano. Fue un extenuante viaje al Asia. Específicamente a Hanoi, la capital de Vietnam, con tres escalas, dos de ellas en los Estados Unidos. Acumulé un total de 54 horas de vuelo, entre ida y venida. Es decir 2.25 días metido en aviones, a merced del viento y sólo aliviado por la placentera comida y atención de las aeromozas asiáticas, particularmente las coreanas: tan amables como hermosas. No obstante, ahora que lo pienso, tomando en cuenta las horas de espera en los aeropuertos, en realidad fueron 102 horas en total, es decir ¡¡4.25 días viajando!!. Mis amigos que viajan semanas por los ríos del Madre de Dios, pensarán que esto es insignificante. Quizás sí lo sea. Los aeropuertos, a decir verdad, son casi todos iguales en concepción (¡cómo podrían ser diferentes!) y en estructura, por lo que la única diferencia entre el de Lima y los demás es la dimensión. El nuestro es todavía uno de provincia en la es...

Puerto Maldonado: los nuevos “sitios”

Hace un tiempo escribí esta crónica. Luego de repetir el circuito en enero de 2007, pienso que es válida a pesar de los años transcurridos. ¿Cuando empezó la colonización? No se. Lo único cierto es que están ya allí, en pequeñas casitas desparramadas a través de cuatro manzanas en una de las nuevas áreas urbanas de Puerto. Hace muchos años cuando la ciudad apenas llegaba hasta Santa Cruz (había viviendas dispersas, claro pero no eran parte de la unidad) ellas ofrecían sus caricias en tres barracas distintas, ocultas por la maleza en el camino a la Joya colindantes con la Av. Madre de Dios. En esos tiempos había una mujer legendaria cuyo nombre nunca supe pero que nuestro pueblo conocía como la Tía Mocha. Decir su sobrenombre era como invocar al diablo, y lo decíamos, culposa y silenciosamente muy lejos de los oídos adultos. Ella era quien organizaba y dirigía, (en nuestro imaginario por que, en lo que a mi respecta, no había certeza de ello) todo el comercio de las chicas de la “vida a...

Lo que Lima es

Luego de muchos años en esta ciudad me he terminado de convencer que Lima es la más patética de las ciudades que he conocido. Pero no por el clima depresivo de invierno que te priva del solo e invade de niebla y llovizna mediocre, todo ello capaz de volver suicida al más entusiasta. No. Por lo contradictorio de su dinámica. Por la forzosa relación de amor y odio que suscita entre sus habitantes. Es así por lo estresante de las calles, la hostilidad del peatón y del conductor de combi, camión, ómnibus o automóvil particular. Por la ausencia de respeto del derecho en las aceras, por la inseguridad de sus calles, por que difícilmente se puede encontrar un lugar en la ciudad donde uno pueda sentarse o caminar a disfrutar el paisaje (el desierto también puede tener sus encantos) sin el temor y la paranoia de que el individuo que te mira de soslayo te va a asaltar. Lima no es una ciudad, es una prisión sin ley y sus vecinos los internos, atrapados por una rutina sin final. Con lo adaptable q...

El sentido de pertenencia

Aun recuerdo el día que llegué a Lima para quedarme. Era la segunda vez que lo hacía, esta vez, a fines de los 80s. Era apenas un adolescente esmirriado e imberbe con expectativas difusas, extraviado frente a un cielo diáfano, bajando del avión. La realidad no tardaría en llegar con la avenida que da al aeropuerto y sus áreas laterales saturadas de basura ardiente que hicieron evidente aquello que para mis fueros, caracterizaría a esta ciudad hasta hoy en día: el olor a humo de basura en los conos, la miseria en las calles y un desenfreno inexplicable de la gente, de los autos y de los omnibuses por ganarse mutuamente el paso. Shock cultural La vida en Lima para un adolescente formado en la anarquía de una niñez al antojo del clima y adolescencia de apasionamiento exacerbado por los muchos grados centígrados del trópico era, hasta cierto punto, traumática. No se podía visitar a ningún camarada, por que ninguno estaba aquí; a diferencia del pueblo en el que sólo salías a la puerta de la...

De viaje por Montevideo

De un corto viaje a Montevideo, capital del Uruguay, me ha quedado la sensación que este país no quiere ser lo que alguna vez fue. Venir desde Lima aquí implica la desaparición de tres horas en la vida por la diferencia en longitud. Sales a la medianoche, viajas siete horas (incluyendo trasbordo), pero llegas a las diez de la mañana (hora local, cuando lógicamente debieran ser las 7:00 am). La autopista desde el aeropuerto a la ciudad está muy bien conservada y te regala un paisaje hermoso que bordea las orillas del estuario del río de la Plata por una vía en excelente estado, denominado La Rambla. “Allí se accidentó Darío Silva” – dice el taxista, ciudadano uruguayo que sabe el PBI per cápita, el nivel de exportaciones de su país, el nivel de migración, las dificultades de una megaempresa papelera que prevé invertir US$2,000 millones en el país y, por cierto, casi todo lo relevante del fútbol, incluyendo, sorprendentemente, el peruano. La infraestructura habitacional en casi todo el c...