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Donde se fue el Carnaval de Puerto Maldonado?

Tendría unos 8 años, el recuerdo aún permanece, perdido en la muchedumbre de una de las tantas pandillas que se formaban espontáneamente cada carnaval en Puerto Maldonado. La ciudad, para nosotros, el pueblo para la gente de los caseríos, se convertía cada domingo de febrero, previos al miércoles de ceniza, en tierra tomada por las pandillas. Estas seguían a las comparsas en su danzar a lo largo de las calles de tierra, llenas de cochas empozadas estratégicamente por las lluvias de la temporada. Nadie ni nada más se movilizaba por la ciudad, bajo riesgo de ser victimado por el carnaval. “Carnaval manda y nadie lo demanda” decíamos con impunidad. Los puntos de referencia solían ser los lugares donde algunas familias plantaban la umisha o unsha, “arboles” de Huasaí trabajados especialmente para sostener en la cúspide tejida, todo tipo de presentes que se ofrecían a los danzantes que bailaban la pandilla amazónica, embriagados, y que tenían que derribar el árbol, con el hacha, pero soport...

Ayahuasca 2 – Los Chamanes, algunas precisiones

Yoel Guimaraes Perez (chamán principal): 32 años de edad, nacido en Comunidad Nativa (Shipibo Conibo) de Nueva Olaya, provincia de Ucayali, departamento de Loreto. Distante a 20 horas peque-peque de Pucallpa y seis horas en deslizador. A dos horas de Contamana. Practicante desde los 12 años. Se inició por su abuelo Olivero, quien le hacía participar en las ceremonias de ayahuasca que él conducía. Tiene dos hijos, uno de 11 y una niña de 8. Viven actualmente en Pauyán, distrito de Padre Marquez, Provincia de Ucayali, Departamento de Loreto. Conduce ceremonias desde los 22 años, ha atendido básicamente a hermanos Shipibos y mestizos de la zona. Ismael Romero Ochabana , 29 años, nacido en Pauyán, distante a seis horas en peque-peque de Pucallpa. Maestro en vegetales y curación natural. Aprendió de sus ancestros a reconocer los vegetales y cortezas de árboles curativos: Chacruna, Pion blanca, negra, yerba luisa, Peitorro inin, Machinga, Catahua, Ojé, Paico, Shihuahuaco, Ishpingo, Ayahuma,...

Ayahuasca

Había escuchado muchas veces sobre ella, siempre por voces de gente, que en realidad nunca la había probado. Que generaba alucinaciones, que transfiguraba el entorno y las sombras de la selva en seres demoníacos, que era peligrosa, que podía incluso llevar a la locura a los irresponsables que la probasen, que no podía ni debía ser utilizada sin el control de una curandero o chamán de experiencia, etc. En parte por resolver de una buena vez todas estos preconceptos y en parte por satisfacer mi propia curiosidad, me aventuré a probarla a la primera oportunidad que se me presentó. Fue el viernes 8 de mayo de 2009 en Pucallpa, departamento amazónico peruano. Lo hizo posible mi buen amigo Cecilio Soria, idealista y cejudo soñador de un futuro promisorio para sus hermanos Shipibo-Conibo. En realidad, en cada viaje que hago a esta bullanguera ciudad, me comunico con él, quien para efectos de cualquier individuo, ya sensualizado por la urbe, como yo, opera como traductor e intermediario eficaz...

Por las calles de Martín y Alejandra

Aunque nunca había estado realmente en Buenos Aires, cada vez que escucho sobre esta ciudad, vienen a mi mente El Obelisco, la Plaza de Mayo, la Editorial Columba, el Parque Lezama y el Edificio T. El Parque Lezama, donde, cerca de la estatua de Ceres, Martin es descubierto por Alejandra y el edificio T, al que ingresa Maria Iribarne, seguida por Juan Pablo Castel*. Así que en la tarde del 21 de febrero de 2009 que me encontró libre y sin plata** en esta añeja ciudad, decidí buscar estos últimos lugares. Mi hotel estaba entre la Av. Callao y Corrientes a pocas cuadras del Obelisco y la famosa Av. 9 de Julio. Empujado entonces por lo inevitable inicié mi andar por las calles de Buenos Aires, probablemente las menos “modernas”. Caminé primero dos cuadras sobre Corrientes, hacia la calle Montevideo, donde habría librerías regentadas varias de ellas por viejos de cabellos canos y lentes gruesos, y que vendían, cómo no, libros y revistas de segunda mano, muchísimas de ellas de manufactura a...

Crónica breve de viaje a Berlin y Frankfurt

Durante diez días a partir de la tercera semana de noviembre, tuve la excelente oportunidad de una estancia en Alemania. Aquí algunas notas sobre este viaje. Berlin Presumo que Berlín no es una típica ciudad europea. En la práctica es difícil que lo sea una ciudad que ha sido reconstruida casi de la nada, luego de la segunda guerra mundial, proceso que se agudizó luego del fin de la guerra fría. Casi podría afirmarse que no hay vecindario o zona que no tenga un proyecto de construcción en marcha. A diferencia de la intensa Lima, marcada por los modernos edificios de departamentos y condominios privados multifamiliares, allí la nueva infraestructura corresponde en gran medida a espacios públicos como museos, palacios reales en reconstrucción, nuevas sedes de organizaciones, subterráneos para el metro, etc; todas recreando el viejo estilo de antes de la guerra. La excepción de modernidad lo constituyen lugares, como aquel alrededor del hotel donde nos hospedamos (Grand Hyatt Hotel): Post...

Los sentimientos contradictorios del Futbol

La imagen aún permanece impoluta en mi mente. Era el 6 de setiembre de 1981, cuando mi padre me llevó de pasajero en su interminable “cincuentita” Honda roja a la caravana de motocicletas ruidosas que se organizó espontáneamente. La selección peruana acababa de empatar 0-0 con la uruguaya en Lima, equipo al que ya había batido 1-0 en el mismo Centenario. Este resultado representaba la última vez que el país se embriagó con una clasificación al mundial. El futbol, como en casi todos los rincones de la patria, era parte de la vida de la recién adolescente ciudad de Puerto Maldonado. Y esa barahúnda de ruidosos ti ti ti, titititi, titi, dándole vuelta tras vuelta a la plaza de armas, con rostros todos conocidos, gritando y agitando el Perú Campeón, Perú Campeón de siempre, era seguro una pequeña muestra de lo que se vivía en simultáneo en todo el Perú. Por que en esos tiempos, clasificar a un mundial, era aún una fruta al alcance de la blanquirroja. Para Puerto era la época de esos mítico...

Hubo un tiempo en Puerto Maldonado 3

A principios de los 80s, en Puerto Maldonado teníamos nuestros propios parques y reservas ecológicas de estación a las que accedíamos sin necesidad de trajinar la polvorienta carretera o navegar interminablemente por los ríos. Los de la zona de “barrio lindo” y alrededores del Colegio Fitzcarrald gozaban de una zona de pozos, de origen de aguajal, y de humedales precisamente casi hacia el norte del colegio. Los que vivíamos cercana o colindantemente con los bordes de la zona inundable del río Tambopata teníamos más alternativas en el circuito de cochas que la temporada de lluvias dejaba crecer en el bajío. Podíamos acceder a cualquiera de ellas a través de las escalinatas jabonosas de la última cuadra de la Av. Arequipa o de la Gonzales Prada o por el viejo “mercadillo”. Y lo hacíamos infinitas veces en la temporada de lluvias cuando toda la fauna que podíamos siquiera imaginar se citaban en esa gran área para poblarla, para socializar, para reproducirse, para descansar o para engordar...