lunes, abril 23, 2007

De viaje a Vietnam


Recientemente tuve la ocasión de salir por primera vez fuera del continente americano. Fue un extenuante viaje al Asia. Específicamente a Hanoi, la capital de Vietnam, con tres escalas, dos de ellas en los Estados Unidos. Acumulé un total de 54 horas de vuelo, entre ida y venida. Es decir 2.25 días metido en aviones, a merced del viento y sólo aliviado por la placentera comida y atención de las aeromozas asiáticas, particularmente las coreanas: tan amables como hermosas. No obstante, ahora que lo pienso, tomando en cuenta las horas de espera en los aeropuertos, en realidad fueron 102 horas en total, es decir ¡¡4.25 días viajando!!. Mis amigos que viajan semanas por los ríos del Madre de Dios, pensarán que esto es insignificante. Quizás sí lo sea.

Los aeropuertos, a decir verdad, son casi todos iguales en concepción (¡cómo podrían ser diferentes!) y en estructura, por lo que la única diferencia entre el de Lima y los demás es la dimensión. El nuestro es todavía uno de provincia en la escala mundial. Sin embargo, el de Seúl amerita unas líneas. Una amiga coreana de la maestría suele decir que su aeropuerto le hace sentir orgullosa de ser coreana. Es bello en arquitectura, confortable en distribución de servicios.

Un compañero de viaje chino, con el que tuve que compartir habitación en el Hotel del aeropuerto de Seúl por demora en el vuelo hacia Hanoi, me confesó que los asiáticos contratan en todos los servicios en los que llegan extranjeros, a jóvenes apuestos y esbeltos….y mayormente mujeres. Fue una buena teoría que explicaba por qué el aeropuerto de Seúl estaba lleno de esas coreanitas delgadas, con la sonrisa en los labios, pulcramente vestidas en un lugar, en el que la pulcritud era una regla de coexistencia. Esa regla no escrita del mercado laboral me hizo pensar en la absurda sensatez de lo que una vez leí de un país de oriente medio. En éste, se había dictado una Ley para que el Estado contrate, preferentemente, a mujeres poco agraciadas, “por que las bonitas tenían el futuro asegurado, ya sea por la alta posibilidad de conseguir un marido rico que las proteja, o por acceso a empleos con mayor facilidad en el sector privado”. Afortunadamente, por el impresionante éxito económico de Corea (del Sur, obviamente) este tipo de leyes raras posiblemente no sean necesarias.

Vietnam
Vietnam, es un país comunista. O al menos dice que lo es A partir del año 1986 empezó a mutar, imitando la experiencia China, introduciendo una política orientada hacia el mercado, logrando entre 1990 y 1997 un crecimiento impresionante de 8% anual. A inicios del nuevo siglo, el país ha seguido la misma ruta, profundizado sus reformas, suscribiendo incluso un tratado de comercio con los Estados Unidos. Entre los años 2000 y 2004 la economía creció aproximadamente 7% anual. Este excepcional desempeño y el impulso dado a sus políticas de gobierno, han permitido a este aún pobre país, reducir dramáticamente sus niveles de pobreza a menos del 25%, habiendo incluso ya cumplido con creces el Objetivo del Milenio número uno de reducir a la mitad su pobreza en el año 2015. Esta dinámica uno lo puede ver en las calles y en los rostros jóvenes, así como en la casi inexistente mendicidad. Diariamente recibía en la puerta de mi habitación una publicación en inglés, en la que las noticias diarias, eran inversiones y más inversiones para ese país. Un caso impresionante para nuestros estándares, por el tipo de inversión, fue el anuncio de INTEL de invertir US$1,000 millones en productos de alta tecnología. Quizás si algún día regrese, encontraré otro paisaje en Hanoi y mucha de su aún tradicional urbe haya sido reemplazada por eso que hoy llamamos modernidad, pero que no es más que una cara del Desarrollo.
Hanoi
En Hanoi, la capital de Vietnam, no encuentras viejos, tampoco gordos. Es una ciudad antigua con una población que rejuvenece. Al menos es lo que uno puede observar en las calles, donde miles de “motorbikes” son las piernas de los jóvenes que han invadido todos los espacios, públicos y privados de esta ya densa ciudad. Las aceras, sin embargo, no son transitadas. La razón es muy simple. Si casi todos van en moto, luego, por qué tendrían que caminar por las aceras?. En un diario local leí que sólo en Hanoi hay tres motos por cada hogar, y que esta cifra ha sido resultado principalmente de los últimos cinco años de un crecimiento imparable de la economía vietnamita.

La vida nocturna en Hanoi para los extranjeros, aparentemente, no es muy nutrida. De hecho, por el régimen “Comunista” aun subsisten muchas restricciones, herederas de una visión menos cínica de la vida. Por suerte mis colegas chilenos, habían realizado ya una exploración de la ciudad y descubrieron que habían bares tipo pubs a los que los extranjeros podían asistir a tomarse unos tragos y presenciar shows musicales y bailables. Como el Estado trata de estar omnipresente la seguridad del local al que fuimos era prestada por la guardia nacional. Nuevamente, los agentes eran jóvenes de no más de 25 años, todos uniformados con el mismo uniforme verde oscuro que vi por primera vez en el aeropuerto de Hanoi. El pub cerraba, como todos estos tipos de locales, a las 12 de la medianoche. Un vietnamita nos contó luego, que esta seguridad no es gratuita, lo que de hecho lo convierte en un bien privado, prestado por el Estado, cosa curiosa.

Dentro del pub, era claro que casi todos los parroquianos eran extranjeros, mayormente chinos y coreanos, algunos europeos. Nosotros (chilenos y peruano) éramos lo más extraño, probablemente. Una vez fuera, caminar por las calles de Hanoi de noche, nos tenía aguardando una sorpresa. Acostumbrado como estoy a Lima y su inseguridad, no dejaba de sentirme inquieto al caminar por esas calles poco transitadas, por la hora, con árboles grandes a los costados, que hacían mayor penumbra. La sorpresa fue la aparición de tres motorbikes manejadas por mujeres que nos decían compitiendo entre ellas “Mr…. Masash” “Mr…. Masash”, luego caí en cuenta que querían decir “masaje” que en inglés se dice massage y se pronuncia algo así como “masash”. Eran cazadoras ambulantes de clientes de sesiones de sexo camufladas de masajes. Posteriormente aprendimos, que la prostitución en Hanoi, era un negocio ampliamente extendido, pero ilegal, ejercido en salones de belleza, salas de masaje y cualquier cuarto o antro que se preste para ello...