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Razón y prejuicio en la sociedad Por Juan Pablo Salhuana Ríos

Introducción


Se denomina prejuicio al prejuzgamiento, mayormente negativo, que realizan las personas respecto de otras personas o situaciones. El prejuicio, regularmente, deriva en crítica o rechazo a otros, ya sea por sus creencias, estatus social o incluso por su conducta o lugar de origen. Los prejuicios nacen de estereotipos expandidos a nivel mundial y que por lo general carecen de base que los sustente. Aunque no son siempre negativos, por lo general causan actos como la discriminación, exclusión, violencia física o emocional a miembros de un grupo o una persona en particular.

En este folleto encontraras información que te ayudará a comprender mejor lo que es el prejuicio y su origen, así poder ser más conscientes de ellos, evitarlos o minimizarlos, haciéndonos más positivos y tolerantes en nuestra vida diaria.

Orígenes, Consecuencias y Razones 

Las investigaciones indican que el prejuicio es un proceso de categorización natural que cambia de perspectiva a través del tiempo. Pero ¿Es este acto del todo negativo?  Todo indica que el prejuicio es el resultado de nuestro miedo natural a lo diferente o desconocido, que luego se convierte en rechazo.

El miedo es un sentimiento que forma parte de los factores que como especie nos han mantenido vivos al ser lo que nos mantenía alejado de los posibles peligros. Pero los tiempos cambian y ahora el miedo que nos mantenía vivos, está significando una barrera para el conocimiento, entendimiento y aceptación.

Usar la razón, y eliminar esta barrera, o al menos, suavizada, nos llevaría a una mejor comprensión y convivencia en el mundo actual lleno de formas y estilos de vida, culturas y creencias diferentes, pero con la misma necesidad de ser respetadas, comprendidas y aceptadas.

Ejemplo: Homosexualidad

La homosexualidad es un buen ejemplo de cómo la razón va ganando al prejuicio. Años atrás era impensable la gran aceptación que hoy en día la comunidad homosexual recibe en cada vez más países.
 
Pero no nos engañemos, en Perú todavía existe una mayoría prejuiciosa, en el sentido más negativo, respecto de la homosexualidad y los homosexuales, a quienes consideran “anormales”. Esto se traduce en discriminación. Hablamos no de casos leves, si no de situaciones de violencia, que solemos ignorar al considerar que no tienen que ver con nosotros. Si esta mayoría comprendiera que esta actitud se basa en un prejuicio, sustentado en una incomprensión de aquello diferente y conociera lo que señala la ciencia respecto de que la homosexualidad es un hecho de la naturaleza, quizás lograríamos aceptación y respeto a esta comunidad.

Reflexionando 

¿Somos todos culpables de nuestros propios prejuicios? 

Independientemente de la necesidad o deseo humano por reafirmar sus diferencias frente a otros, existen personas que, probablemente, no identifican tal situación como prejuicio al ser ajenos a este concepto. Incluso al punto que la actitud basada en prejuicio podría ser considerada un hecho inocente, ya que estos comportamientos crecieron con ellos a través de influencia de la familia o el entorno social.

La buena noticia es que con un poco de razonamiento y autocrítica cada persona puede identificar sus prejuicios. Eso sí, antes tendríamos que aceptar que determinada conducta u opinión está basado en prejuicios, cuestionando la normalidad de nuestra conducta o posición pese a estar acostumbrados a ellas a tal punto que fluyen de manera inconsciente. La capacidad de auto cuestionamiento que determinada posición o actitud se origina en un prejuicio, puede ser muy provechosa para la sociedad en su conjunto puesto que sería un gran primer paso para avanzar hacia una mejor y mucho más objetiva visión del mundo, de las personas y de nuestras diferencias.

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