Hasta hace poco solía pensar o creer, basado en algunas lecturas de divulgadores científicos, que los efectos nocivos del uso recreativo de pantallas (tv, tabletas, IPad o laptops) podían ser mitigados si se mantenían a un nivel inferior a las dos horas diarias. La dificultad frente a este estándar se resumía a quién y cómo hacer control sobre su cumplimiento como regla de la casa. Los niños y niñas no se autorregulan y lo normal es que busquen quebrantar normas a la menor posibilidad. Y en un mundo en el que los adultos estamos “muy ocupados” “ausentes de casa” o simplemente “necesitados de algo de espacio y tiempo de tranquilidad”, las oportunidades abundan y la regla termina siendo vulnerada. El SARS-Cov-2 arrasó con los esfuerzos de restringir el uso recreativo de pantallas. Repentinamente, estaban todos metidos en la casa y en sus cuartos, muchos de ellos con pantallas al alcance de un clic. En lo que respecta a mis niños, noté que algo andaba desajustado luego que tuve qu...
Hace poco más de un año mi hijo Sebastián, a pocos meses de cumplir los 4 años me preguntó ¿papá, yo soy malo? Fue en algún momento de la tarde. Ese día, había regresado de su segundo nido, recriminado como ocurría con cierta regularidad por haber empujado o golpeado a algún compañero del salón…o a la maestra. No había diferencia para él, si se trataba de una niña o un niño, de si era más pequeño o más grande, de si era adulto, hombre o mujer. En casa no era muy diferente, incluso desde antes que caminara se podía notar que algo ocurría. Recuerdo un video que le hicieron cuando tenía poco más de un año . Su tía materna se acercó haciéndole mimos, pero recibió castigo de un manotazo que él dio sobre la silla de comer en la que estaba. La tía terminó con los lentes por el suelo, la cara un poco golpeada y comprensiblemente contrariada. Era evidente que su intención no había sido golpearla, pero el efecto había sido el mismo. Ni bien empezó a caminar con firmeza, su cuerpito se ...